Alaitz Martínez Latorre 2 min lectura

Qué es la distimia y cómo se trata

Distimia - Trastorno depresivo persistente

La distimia, también conocida como trastorno depresivo persistente, es una forma de depresión crónica que afecta a muchas personas. Aunque sus síntomas son menos intensos que los de una depresión mayor, su carácter persistente la convierte en un trastorno muy incapacitante.

¿Qué caracteriza a la distimia?

A diferencia de la depresión mayor, la distimia se caracteriza por un estado de ánimo deprimido que persiste durante al menos dos años. Las personas que la padecen describen sentirse “de mal humor”, “desanimadas” o con una tristeza constante que, aunque no es extrema, colorea negativamente su día a día.

Este trastorno puede comenzar en la adolescencia o en la edad adulta, y muchas veces quienes lo sufren llegan a pensar que “así es su forma de ser”, sin darse cuenta de que están padeciendo una enfermedad tratable.

Síntomas principales

Estado de ánimo bajo persistente: La tristeza o irritabilidad está presente la mayor parte del día, casi todos los días. No hay grandes variaciones, sino una sensación constante de melancolía.

Pérdida de interés: Las actividades que antes resultaban placenteras dejan de motivar. Todo parece requerir un esfuerzo desproporcionado.

Baja autoestima y autocrítica: Sentimientos constantes de inutilidad, culpa excesiva y una visión muy negativa de uno mismo.

Síntomas físicos: Alteraciones del sueño y del apetito, dolores de cabeza recurrentes, cansancio constante y sensación generalizada de falta de energía.

¿Qué causa la distimia?

Las causas de la distimia son múltiples. Existe un componente de predisposición genética: si hay antecedentes familiares de depresión, el riesgo aumenta. También influyen los factores biológicos, como alteraciones en los neurotransmisores cerebrales que regulan el estado de ánimo.

Los acontecimientos vitales estresantes, como experiencias traumáticas o un entorno familiar conflictivo, pueden desencadenar o perpetuar este trastorno.

Tratamiento efectivo

Afortunadamente, la distimia tiene tratamiento. La psicoterapia es fundamental para identificar y modificar los patrones de pensamiento negativos, desarrollar estrategias de afrontamiento y recuperar la capacidad de disfrutar de la vida.

En algunos casos, puede combinarse con tratamiento farmacológico para regular los neurotransmisores y aliviar los síntomas.

Si llevas tiempo sintiéndote así, es importante que sepas que no tienes que vivir con este malestar constante. Con ayuda profesional, es posible recuperar el bienestar emocional.

Escrito por

Alaitz Martínez Latorre

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