Alaitz Martínez Latorre 2 min lectura

Depresión reactiva: cuando las circunstancias nos sobrepasan

Trastorno depresivo reactivo

Una depresión reactiva es una alteración del estado de ánimo que surge como respuesta a un acontecimiento externo que nos ha generado un alto nivel de estrés o dolor emocional.

¿Qué desencadena una depresión reactiva?

Este tipo de depresión aparece cuando vivimos situaciones que nos desbordan emocionalmente: una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, el desempleo prolongado, problemas económicos graves o cambios vitales importantes.

Estamos en constante relación con nuestro entorno, y cuando se produce una circunstancia que rompe nuestras expectativas y nos saca bruscamente de nuestra zona de confort, puede desencadenar esta reacción depresiva.

Síntomas característicos

Tristeza persistente: La persona muestra un ánimo bajo evidente en su rutina diaria, perceptible incluso en su expresión facial. La risa se vuelve infrecuente y el semblante apagado.

Anhedonia: Se pierde la capacidad de disfrutar con actividades que antes resultaban placenteras. Lo que antes nos gustaba, ahora nos deja indiferentes.

Culpabilidad: Es común sentirse culpable por lo ocurrido, dándole vueltas constantemente y “machaques” sobre cómo podríamos haberlo evitado.

Aislamiento social: Aparece una fuerte tendencia a evitar el contacto con otras personas, incluso con seres queridos, por falta de motivación y energía.

Dificultades de concentración: El trabajo y las tareas cotidianas se vuelven más difíciles por problemas para mantener la atención y el enfoque.

¿Cómo afrontarla?

Mantén tu red de apoyo: Busca el contacto con amigos de confianza. Compartir tiempo y conversación es terapéutico y te recuerda que no estás solo/a.

Cuida tus rutinas: Intenta mantener horarios regulares de comida y sueño. Las personas con depresión reactiva tienden a descuidar sus necesidades básicas, lo que empeora el estado de ánimo.

Actividad física: Los paseos diarios y el ejercicio moderado ayudan a regular el estado de ánimo de forma natural.

Técnicas de relajación: Prácticas como la respiración profunda o el mindfulness pueden ayudarte a gestionar la ansiedad que a menudo acompaña a la depresión.

Terapia psicológica: El apoyo profesional es fundamental para superar una depresión reactiva. En terapia aprenderás a comprender mejor tus emociones, desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento y modificar patrones de pensamiento que mantienen el malestar.

Recuerda que esta depresión está vinculada a circunstancias externas específicas. Con el apoyo adecuado y tiempo, es posible superarla y recuperar tu bienestar emocional.

Escrito por

Alaitz Martínez Latorre

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